Este artículo fue traducido del original en portugués. Português
1. ¿QUÉ ES?
El catéter doble J es un tubo fino y flexible de poliuretano, con un calibre aproximado de 3 mm y una longitud que varía de 8 a 35 cm, muy utilizado por los urólogos para garantizar el flujo de orina entre el riñón y la vejiga.
Se utiliza con mayor frecuencia después del tratamiento de cálculos en los riñones o en los uréteres. También puede emplearse en procedimientos de reconstrucción compleja del sistema urinario, como en el tratamiento del cáncer, por ejemplo.
Se llama doble J por la forma curva de sus extremos, que impide que se desplace de forma inadecuada dentro del sistema urinario.
El material es sintético, flexible y tiene memoria de forma en sus extremos. Estas características son importantes para facilitar una colocación delicada y poco traumática durante la cirugía.
2. ¿PARA QUÉ SIRVE?
Sirve para garantizar el flujo normal de orina desde el riñón hacia la vejiga. También puede utilizarse después de procedimientos complejos de reconstrucción del uréter, como en el tratamiento de tumores malignos, para evitar pequeñas fugas de orina hacia la cavidad abdominal.
Después de las cirugías para el tratamiento de cálculos renales, el catéter doble J facilita la eliminación de fragmentos minúsculos que eventualmente podrían quedar atrapados en el trayecto tras el procedimiento.
3. ¿CUÁNDO ES NECESARIO USARLO?
Siempre que exista riesgo de interrupción del flujo urinario adecuado entre el riñón y la vejiga, se puede utilizar el catéter doble J. Su aplicación más frecuente es después de la extracción de un cálculo en el riñón o en el uréter.
Esto se justifica porque la manipulación quirúrgica del uréter puede provocar un edema (hinchazón) que persiste durante algunos días después del procedimiento. Ello puede aumentar el riesgo de obstrucción del drenaje de orina, aunque el cálculo ya se haya extraído.
En situaciones especiales, como después del tratamiento de algunos tipos de cáncer en el abdomen, también se puede utilizar el catéter doble J.
4. ¿DE QUÉ ESTÁ HECHO?
La gran mayoría de los catéteres doble J están fabricados con un polímero a base de plástico y poliuretano quirúrgico.
Existen catéteres que se vuelven más flexibles y menos molestos al entrar en contacto con la temperatura corporal.
También pueden utilizarse otros materiales, como aleación de platino y otros componentes flexibles a base de acero quirúrgico. Estos últimos se emplean en situaciones muy especiales, por ejemplo cuando un cáncer que aún no se ha controlado (con quimioterapia, radioterapia o incluso cirugía) invade el sistema de drenaje de la orina.
5. ¿CAUSA ALGÚN SÍNTOMA?
Los síntomas más frecuentes relacionados con el catéter doble J son:
Más allá del cálculo: una evaluación urológica completa
En la Clínica Uro Onco, la consulta por cálculos renales también revisa su salud urológica en conjunto, con especial atención a la prevención y el diagnóstico precoz de los cánceres de próstata, vejiga y riñón:
- PSA y riesgo de cáncer de próstata;
- sangre en la orina y salud de la vejiga;
- nódulos y quistes en los riñones detectados en los estudios de imagen.
- dolor de espalda
- sensación de urgencia para orinar
- dolor o molestia en la parte baja del abdomen
- pequeña cantidad de sangre en la orina
- ardor al orinar
Si presenta fiebre, malestar general, escalofríos o pérdida del apetito, debe comunicarlo de inmediato al cirujano responsable de la colocación del doble J, ya que existe riesgo de infección urinaria relacionado con el uso del catéter.
En situaciones como estas, deben realizarse de inmediato una evaluación física y estudios de imagen y de laboratorio. También puede estar indicado el uso de antibióticos intravenosos.
6. ¿CÓMO SE COLOCA?
Básicamente, existen tres formas de colocar un catéter doble J:
NOTA: En todas las técnicas que se presentan a continuación, el paciente necesariamente recibe anestesia, que puede ser general o raquídea (según cada caso)
- Endoscópica: se introduce una microcámara a través de la uretra para obtener imágenes del interior de la vejiga. En esta modalidad, el cirujano identifica el orificio de drenaje de los uréteres mediante un monitor de vídeo y un equipo de localización por rayos X en tiempo real. A partir de ahí, introduce una guía desde la vejiga hasta el riñón, que servirá como carril para posicionar correctamente el catéter doble J.
- Percutánea: mediante la técnica percutánea, que no es otra cosa que un trayecto creado desde la piel de la región de la espalda hasta el sistema colector de orina dentro del riñón. Con esta técnica, la guía se posiciona a través del trayecto creado por el cirujano y el doble J se coloca con ayuda de un equipo de rayos X en tiempo real.
- Quirúrgica: la tercera posibilidad es mediante una cirugía abdominal (abierta, laparoscópica o robótica). En esta modalidad, el cirujano realiza un pequeño corte en el uréter para pasar la guía y, posteriormente, colocar el catéter doble J. A continuación, el uréter se cierra con finos hilos de sutura absorbibles.
7. ¿CUÁNTO TIEMPO PERMANECE EN EL ORGANISMO?
En general, los catéteres doble J están diseñados para permanecer hasta tres meses dentro del organismo. Existen catéteres diseñados para una permanencia prolongada de hasta 1 año
En la mayoría de los casos, el catéter doble J utilizado después del tratamiento de cálculos renales permanece colocado menos de 7 días.
8. ¿PUEDO TENER RELACIONES SEXUALES CON EL CATÉTER?
Sí, no hay contraindicación para mantener relaciones sexuales durante el uso del catéter doble J. Sin embargo, algunas personas pueden sentir una leve molestia en la parte inferior del abdomen, que no suele ser persistente y, en general, no requiere medicación para aliviarse.
9. ¿QUÉ CUIDADOS DEBO TENER?
Beber agua, zumos y otros líquidos claros en abundancia, para mantener una orina clara y en buen volumen.
En algunas situaciones puede ser necesario el uso de antibióticos, antiinflamatorios y analgésicos.
No hay riesgo de expulsión espontánea del catéter doble J al caminar, correr o incluso durante actividades físicas más intensas como el ciclismo.
10. ¿CÓMO SE RETIRA?
La retirada del catéter doble J es un procedimiento sencillo y de baja complejidad. En algunas situaciones, el urólogo coloca un fino hilo de nailon en el extremo del catéter que queda en la vejiga. El hilo se exterioriza a través de la uretra y se fija con esparadrapo en la cara interna del muslo.
El paciente recibe el alta hospitalaria con la indicación de volver a la consulta del urólogo algunos días después de la cirugía. En la consulta, el urólogo aplicará anestesia local en forma de gel (en la uretra) para retirar el catéter tirando del hilo de nailon.
En situaciones especiales (como cirugías complejas y pacientes que llevan el catéter durante un tiempo más prolongado) puede ser necesario retirarlo en el quirófano.
Con una sedación leve, el urólogo introduce una microcámara a través de la uretra, localiza el catéter doble J dentro de la vejiga y lo retira con una pinza adecuada para sujetar el dispositivo.
11. ¿DUELE AL RETIRARLO?
En los procedimientos realizados con el paciente despierto y con anestesia local en forma de gel, el paciente suele sentir solo una leve molestia durante el paso del catéter por la uretra.
En los procedimientos realizados con sedación, el procedimiento resulta completamente indoloro e imperceptible para el paciente.
La decisión de retirar el catéter con el paciente despierto o dormido depende de diversos factores, como la infraestructura hospitalaria disponible en la localidad, la magnitud de la cirugía y la preferencia del paciente o del urólogo.
12. ¿QUÉ HACER PARA ALIVIAR LOS SÍNTOMAS?
- Beber agua en abundancia
- evitar actividades físicas extenuantes
- tomar los medicamentos prescritos por su médico en el momento del alta
- evitar aguantar las ganas de orinar durante mucho tiempo
por: Dr. Bruno Benigno
Urólogo - São Paulo - SP
CRM 126265
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- PSA y riesgo de cáncer de próstata;
- sangre en la orina y salud de la vejiga;
- nódulos y quistes en los riñones detectados en los estudios de imagen.
Este contenido es educativo y no sustituye la consulta médica. Cada caso debe evaluarse de forma individual, con base en las guías de la AUA, la EAU y la NCCN.




